Impacto en el acuífero

La zona de quintas ubicada entre Santa Rosa y Toay ha mostrado un crecimiento muy significativo durante los últimos años. Un informe de la UNLPam aborda el impacto generado sobre las aguas en el acuífero Toay-Santa Rosa, puntualmente en el barrio Lowo Ché.

 

El agua, junto al suelo y el aire, constituyen elementos fundamentales para la vida planetaria, pero vulnerables a la acción humana. En este informe se aborda el impacto generado sobre las aguas subterráneas en el área intermedia del conglomerado Toay Santa Rosa, precisamente en el barrio Lowo Ché.

El agua subterránea se encuentra entre las partículas del suelo y las rocas y entre las grietas del lecho rocoso. Debido a su disponibilidad y buena calidad, en general es usada ampliamente para consumo doméstico y otros propósitos. Frecuentemente es considerada una fuente inagotable, pero las circunstancias indican que es muy vulnerable ante usos descontrolados y la contaminación.

El ciclo del agua

El agua subterránea es una parte integral del ciclo del agua. Este empieza con la precipitación sobre la superficie, los escurrimientos de la lluvia van directamente a los lagos, ríos y arroyos; parte del agua que se filtra en la tierra es usada por las plantas para la transpiración, en tanto otra parte se evapora. El agua restante, llamada agua de recarga o infiltración, es llevada a través del suelo a la zona saturada, donde llena todos los espacios entre las partículas del suelo y las rocas. La parte superior de esta zona es la capa o manto freático que constituye el nivel al cual el agua se mantiene en un pozo. La acumulación de aguas en el subsuelo da origen a los acuíferos, es decir; a los estratos o formación geológica permeable que permite la circulación y el almacenamiento del agua subterránea por sus poros o grietas. Posteriormente, esta sale a la superficie de forma natural o por acción antrópica e ingresa nuevamente al ciclo. Cerca del 97% del agua dulce del mundo es subterránea y se localiza en la mayor parte de las tierras emergidas. La calidad y cantidad disponible varía de un sitio a otro de acuerdo a las particularidades regionales. Puede surgir espontáneamente formando manantiales o puede ser extraída por medio de perforaciones a través de distintos medios mecánicos como bombas sumergibles, bombeadores, molinos, etc. o manualmente desde pozos excavados.

Contaminación y sobreuso

La rápida expansión de las áreas urbanas trae como consecuencia el sobreuso de los suministros del agua subterránea y provoca su agotamiento y a veces contaminación. Puede suceder que se bombee una gran cantidad de agua de un acuífero pequeño y esto motiva que el pozo del vecino se seque. En las áreas costeras, el sobrebombeo crónico puede causar la intrusión de agua salada dentro del acuífero. El agua subterránea se contamina cuando algunas sustancias tóxicas se disuelven en el agua superficial y son acarreadas o lixiviadas a acuíferos con el agua percolada. A veces la contaminación ocurre en forma natural, pero la contaminación aguda es usualmente el resultado de las actividades humanas en la superficie de la tierra. Por lo general, un acuífero provee buena cantidad de agua y ello atrae a un gran número de personas que se ubican sobre él o en sus alrededores y utilizan el recurso para distintas actividades como beber, higiene personal, riego, llenado de piletas, además de fines industriales o de otro tipo. Muchas de estas involucran el uso y desecho de productos químicos que son potencialmente contaminantes, junto a residuos domésticos y aguas servidas, los que pueden llegar al agua subterránea y contaminarla.

 

La rápida expansión de las áreas urbanas trae como consecuencia el sobreuso de los suministros del agua subterránea y provoca su agotamiento y a veces contaminación.

 

El acuífero Toay - Santa Rosa - Anguil - Catriló

De acuerdo a los investigadores Santiago Giai y Jorge Tullio, este reservorio se desarrolla entre las localidades pampeanas de Toay y Catriló, tiene un ancho medio de 10 kilómetros y está constituido por varias lentes, discontinuas entre sí. La recarga estimada es del orden de los 60 mm por año, registrándose un marcado descenso de la napa freática en función de características físicas y antrópicas regionales. En el caso de la lente Toay-Santa Rosa, la instalación de un núcleo humano superior a las 100.000 personas causa severas preocupaciones sobre la sustentabilidad del recurso ya que, de acuerdo a informaciones de antiguos pobladores, el descenso registrado a lo largo de los últimos cincuenta años supera los 15 metros. Asimismo, del estudio que la Municipalidad de Toay encomendó a un equipo de geólogos de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UNLPam surgen datos demostrativos que indican que en los últimos años el descenso de los niveles es mucho más acelerado.

 

En el caso de la lente Toay-Santa Rosa, la instalación de un núcleo humano superior a las 100.000 personas causa severas preocupaciones sobre la sustentabilidad del recurso ya que, de acuerdo a informaciones de antiguos pobladores, el descenso registrado a lo largo de los últimos cincuenta años supera los 15 metros.

 

 

Ya en década de 1980, al definirse el futuro del sistema de abastecimiento de agua potable a la ciudad de Santa Rosa, se sugirió dejar de lado los viejos pozos de Obras Sanitarias de la Nación porque habían impactado negativamente sobre la cantidad y calidad de las aguas subterráneas. Ello derivó en la construcción de un acueducto desde Anguil, el cual más tarde se extendería hasta Catriló para asegurar el abastecimiento hasta el año 2030. Posteriormente, y con la llegada del acueducto del río Colorado, se aseguró el agua potable para Santa Rosa y 16 poblaciones del sur y centro-este del territorio, entre ellas Toay, previéndose la extensión hacia General Pico y la mayoría de las poblaciones provinciales en un futuro próximo.

Crecimiento no planificado

El crecimiento no planificado de la capital motivó que uno de los ejes de expansión urbana se orientara hacia el ejido toayense, generándose así una franja poblada en torno a lo que fuera la antigua ruta nacional Nº 5, hoy avenida Perón, que dio origen a los barrios Inti Hué (Santa Rosa) y Lowo Ché (Toay). En efecto, las características paisajísticas del suave valle orientado en sentido suroeste-noreste, con presencia de médanos, lomadas, bosque de caldenes y otras xerófilas, conforman un espacio atractivo para la instalación poblacional a lo que cabe sumar la presencia de aguas subterráneas de muy buena calidad y cantidad. Este espacio rural, originalmente dedicado a la producción agropecuaria y de frutas y hortalizas destinadas al mercado local, a partir de los años 60 progresivamente se fue transformando en un área semiurbana con la construcción de viviendas de fin de semana. Sobre las últimas décadas del siglo pasado se fue registrando un cambio notable en la ocupación y las nuevas construcciones, lejos de ser simples residencias transitorias, se convirtieron en hogares permanentes.

Ante esta situación no planificada el municipio de Toay le dio un marco formal creando el barrio Lowo Ché, que se extiende desde el límite con la capital hasta la calle Pato Argentino. Le otorgó así un rango que lo integró al ejido municipal, proveyéndolo de servicios como mantenimiento de calles, riego y recolección de residuos, aunque no se lo dotó de una red de agua potable ni cloacas.

Signos de alarma

La instalación permanente de población implicó un aumento considerable del consumo de agua proveniente del acuífero, sea para cubrir necesidades básicas del hogar como otras tales como riego y llenado de piletas de natación. A ello se le sumaron nuevos usuarios: envasadoras de agua para consumo humano, producciones bajo riego, clubes y otros emprendimientos, todo lo cual significó una afectación negativa sobre las aguas subterráneas. En efecto, las primeras señales críticas se manifestaron por un paulatino descenso del nivel de la napa freática, el cual se acentuó recientemente ante la conjunción de un período de varios años con precipitaciones por debajo de los niveles históricos, veranos tórridos, vientos desecantes y usos descontrolados del agua. Ante esta crítica situación los distintos actores sociales involucrados –organismos públicos provinciales, municipales y habitantes del área afectada– analizaron la problemática dando lugar a respuestas paliativas para frenar la extracción descontrolada de agua subterránea a la vez que evitar su contaminación.

Restricciones y prevención

La Secretaría de Recursos Hídricos –organismo de aplicación del Código de Aguas provincial– dictó la Resolución N° 2/2014 en el mes de enero pasado por la cual se fijaron pautas condicionantes para el uso del agua subterránea. Algunas de ellas están orientadas al control de caudales extraídos por hora, profundidad de perforaciones y potencia de las bombas sumergibles utilizadas en la extracción. Asimismo, y considerando que el riego domiciliario es el mayor de los consumos, se estableció un máximo de 90 minutos por día en horarios prefijados, sugiriendo el uso de equipos de riegos con la mayor eficiencia posible.

Por otro lado, y en prevención de la contaminación del agua por filtraciones de pozos ciegos, se fijaron distancias mínimas entre estos y las perforaciones para extraer agua subterránea y la construcción de cámaras sépticas a fin de reducir la carga contaminante de las aguas volcadas a los pozos ciegos. Junto a otras acciones, se invitó a los municipios de ambas localidades para que adhieran a estas medidas a fin de llevar una acción conjunta para la protección del acuífero. Simultáneamente, un grupo de habitantes del barrio Lowo Ché convocó en el mes de marzo de 2014 a una reunión del vecindario a fin de analizar alternativas para contribuir a la disminución de los consumos. Una de las primeras medidas que solicitaron a la comuna de Toay fue que se dejara sin efecto el riego de calles con agua extraída del acuífero, requerimiento que fue aceptado por las autoridades. En el encuentro se planteó, además, la necesidad de construir la red de agua potable y cloacas. Por otra parte, el Concejo Deliberante de Toay se encuentra analizando un proyecto de ordenanza que controle el uso del agua subterránea.

La presencia de una seria crisis hídrica localizada en el barrio Lowo Ché no es un hecho aislado sino que se presenta dentro del marco de la compleja relación que existe entre la sociedad y los usos que hace de los recursos naturales.

 

 

¿Qué hacer a futuro?

Es evidente que, además de la construcción de las obras de agua potable y cloacas, hay que intensificar la protección del recurso. Para ello será necesario tomar una serie de medidas complementarias tales como controlar la extracción de áridos en las áreas de recarga, evitar la impermeabilización de grandes superficies, analizar la factibilidad de loteos en áreas críticas evitando el excesivo parcelamiento, controlar la instalación de empresas y/o industrias que utilicen agua en sus procesos, fijar pautas a predios o instalaciones deportivas, sin omitir la necesaria planificación territorial que permita ordenar y armonizar el crecimiento comunitario en un marco de sustentabilidad de los recursos naturales. Al respecto cabe recordar que un equipo de docentes de la Facultad de Ciencias Humanas se halla abocado a la formulación de un plan estratégico atendiendo al requerimiento formulado por la Municipalidad de Toay. Por medio de éste se busca contar con una herramienta que le permita planificar a mediano y largo plazo sobre las medidas a adoptar buscando un crecimiento armónico e integrador de las actividades humanas con los recursos que brinda la naturaleza. La presencia de una seria crisis hídrica localizada en el barrio Lowo Ché no es un hecho aislado sino que se presenta dentro del marco de la compleja relación que existe entre la sociedad y los usos que hace de los recursos naturales. En el caso de las aguas subterráneas, fuente básica para la vida y el desarrollo de nuestra provincia, el impacto de las acciones muestra un consumo generalizado que supera las capacidades de recarga de los acuíferos y llega, en algunos casos, a causar daños irreversibles.

Ante esto es necesario una acción conjunta de organismos, instituciones y habitantes, orientada al manejo racional y sustentable del recurso hídrico pensando que las generaciones venideras tienen el derecho humano inalienable de contar con agua apta para su supervivencia y desarrollo social.


 

Reservorios de «interés estratégico»

En la provincia de La Pampa el agua subterránea es de vital importancia para la población y sus actividades productivas, debido a que carece de cursos de agua superficial en la mayor parte de su territorio. Los docentes-investigadores Santiago Giai y Jorge Tullio han identificado cinco acuíferos regionales, que en orden de importancia son los siguientes: Valle Argentino, El Meauco, Valle de Chapalcó, Toay-Santa Rosa-Anguil-Catriló y Speluzzi-General Pico-Dorila-Trilí. Sobre estos reservorios se localizan las mayores concentraciones urbanas de nuestra provincia con los consiguientes impactos y riesgos de afectación y sustentabilidad. Estas reservas de agua dulce son tan importantes que durante el año 2013 fueron declaradas de «interés estratégico» por parte de la Secretaría de Recursos Hídricos provincial, a través de la Resolución Nº 11/13, que también protege a las que pudieran hallarse en el futuro. Al mismo tiempo, se vincula con lo fijado en la Ley Nº 26737, que en su artículo 10º prohíbe a personas físicas o jurídicas extranjeras la posesión de inmuebles que contengan o sean ribereños de cuerpos de agua de envergadura y permanentes con valor estratégico.


Fuente: Revista Contexto Universitario (Informe especial: Impacto social sobre las aguas subterráneas. Usos y abusos en el acuífero Toay-Santa Rosa)

Autor: Prof. Raúl Oscar Hernández-Facultad de Ciencias Humanas-UNLPam

 

 

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