Aguas residuales

En el mundo más del 80% de las aguas residuales se arroja sin tratamiento. En Argentina el porcentaje es aún mayor. Afectan la salud y el ambiente. Organismos proponen un tratamiento de las “aguas residuales” para que pasen de ser un problema “a ser parte de la solución”.

 

El último Informe de las Naciones Unidas sobre los Recursos Hídricos en el mundo propone un tratamiento de las “aguas residuales” para que pasen de ser un problema “a ser parte de la solución”.

Según el organismo mundial, “más del 80% de las aguas residuales en el mundo se arrojan sin tratamiento”. Esta práctica tiene consecuencias ambientales y sociales, como las más de 800.000 muertes por año en el mundo, básicamente por el consumo de agua potable contaminada e instalaciones para el lavado de manos y servicios de saneamiento inadecuados. “Las aguas servidas siempre fueron consideradas simplemente una complicación a ser desechada, cuando no completamente ignoradas”, agrega.

 

Municipales y urbanas

El Informe Mundial de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos 2017 señala que, si bien las aguas residuales domésticas no contienen niveles altos de contaminación, cada vez se presentan más sustancias peligrosas (contaminantes emergentes, medicamentos, etc.). Sumado a esto, la composición de las aguas residuales municipales “pueden variar notoriamente”, dependiendo de los distintos sectores y los tratamientos finales que se realicen de esas aguas servidas.

El Informe, titulado “Aguas residuales: el recurso desaprovechado”, señala que el vertido de aguas residuales sin tratar o con tratamiento inadecuado tiene consecuencias para la salud humana, los ambientes, y tiene repercusiones desfavorables para las actividades económicas.

 

¿Qué son?

La FAO (Fondo de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) define a las aguas residuales como aquellas que por su uso se ven modificadas negativamente su composición de origen. Por ejemplo, el agua potable que ingresa por red a nuestras viviendas, se utiliza para el baño (descarga de inodoro, la ducha, el lavatorio, etc.), la cocina, el lavarropas automático, etc. Ese líquido, cuando descarga a la red cloacal, contiene heces y orina humanas, gran cantidad de materia orgánica y microorganismos, así́ como restos de jabones, detergentes, lejía y grasas.

Se distinguen en tres tipos básicos: las aguas residuales domésticas (o aguas negras), las industriales, las agrícolas y las blancas. Esta última, son aquellas que provienen de las lluvias, del riego y la limpieza de calles, parques y lugares público. Si bien son las menos contaminadas, la situación se complica cuando existen derrames o contaminación de otros líquidos. Tal es el caso de lo que sucede en la ciudad de Santa Rosa. Cuando llueve, el agua que corre por las calles se contamina con los líquidos cloacales que se derraman en la vía pública desde hace tiempo.

Actualmente en la ciudad de Santa Rosa (La Pampa, Argentina) el agua que existe en la laguna Don Tomás (y que parte se traslada al “Bajo Giuliani”), estaría contaminada por las “aguas negras”, y por otras sustancias tóxicas que se encuentran en la vía pública.

Pronóstico reservado

La mayoría de los habitantes de La Pampa son parte de los 500 millones que en el mundo viven en zonas donde el consumo de agua supera los recursos hídricos renovables disponibles de manera fácil. “En la actualidad, dos tercios de la población mundial vive en regiones donde sufren escasez de agua al menos un mes al año. Las zonas sumamente vulnerables han pasado a depender, en gran medida, de las transferencias que provienen de zonas con abundantes recursos hídricos y buscan constantemente fuentes alternativas económicas”.

Grandes obras para abastecer las ciudades y sus habitantes por falta del recurso en regiones áridas o semiárida (el acueducto del Río Colorado, por ejemplo), o abruptos planes de emergencias para bajar las aguas de zonas inundadas (la “boa” que atraviesa el sur de Santa Rosa arrojando los excesos de aguas de la laguna Don Tomás al Bajo Giuliani, por ejemplo), son la muestra de la ausencia de planificación en la gestión pública.

El problema es que los pronósticos no son alentadores. “La calidad del agua continuará deteriorándose en las próximas décadas, especialmente en los países de bajos recursos de zonas áridas, poniendo así en mayor riesgo la salud humana y los ecosistemas”.

Por eso el organismo de las Naciones Unidas reclama políticas de gestión  sustentables. “Por cada dólar que se gasta en saneamiento, el retorno (beneficios) estimado para la sociedad es de 5,5 dólares”, señala categórico.

Del problema a la solución

“El nivel de tratamiento de aguas residuales industriales y municipales de un país es generalmente un reflejo de su nivel de ingresos”, dice el organismo mundial. “En promedio, los países de ingresos altos tratan cerca del 70% de las aguas residuales que generan, mientras que esa proporción cae al 38% en los países de ingresos medios-altos y al 28% en los países de ingresos medios-bajos.”

Mayor demanda, urbanización sin criterios, y otras actividades humanas, “modifican la capacidad de almacenamiento de las cuencas hidrográficas y afectan los flujos elevados, así como la recarga de los acuíferos y los estiajes”, dice el Informe, describiendo lo que actualmente sucede a ciudades como la capital pampeana.

 

Demanda y crisis

Se prevé que la demanda mundial de agua aumente sensiblemente en las próximas décadas. Cantidad y calidad de los alimentos hacen prever mayor demanda de agua.

Por eso se hace hincapié en la necesidad urgente de diseñar estrategias de gestión de las aguas residuales. “Se aprecia un cambio de paradigma en la gestión de aguas residuales, la que pasa de un mero «tratamiento y eliminación» a contemplar la «reutilización, reciclado y recuperación de recursos». En este sentido, las aguas residuales ya no se consideran un problema que necesita solución, sino que son parte de la solución ante las dificultades que hoy enfrentan las comunidades.”

Informe: Pablo D’Atri

(Publicado en Suplemento ECO/diario La Arena, agosto de 2017)

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